miércoles, julio 26, 2006

Malevolente objetivo

El avezado lector que se aventura por aquestas páginas de seguro se preguntará cuál es el objetivo (o la paranoia) que impulsa a una persona a dedicarle horas de su tiempo (por no hablar de dolores en la almorrana) a algo tan insustancial como rajar por rajar.

Efectivamente el común de los mortales que mantienen un blog lo escriben sin un objetivo concreto, más allá de la propia egolatría o de un vano intento por rejuvenecer su vida social mediante la conquista de un nuevo mercado social. En Verborrea Hemorrágica no pertenecemos a ese grupo de anacoretas; nuestra vida social es rica y variada, por no hablar de nuestra emocionante vida interior.

Nuestro objetivo, elevado y altruista como el de aquellos andantes caballeros que buscaban el Grial, es meter el dedo en el ojo, forzar la sonrisa cómplice en algunos lectores o el mese de barbas, trenzas y caracolillos en otros. No puedo aventurar aún los temas sobre los que trataremos habitualmente en nuestras comunicaciones, pero cualquier lector asíduo puede esperar desde críticas políticas a rayadas filosóficas; desde exaltaciones del frikismo hasta linchamientos públicos de personajes famosos que no lo merezcan; desde emocionadas diatribas sobre el funcionamiento de este o aquel gadget de reciente creación a lisérgicas rememoraciones de las más añejas series de televisión. En definitiva, un sin dios picante y malintencionado en el que pretendemos hacer sangre y fomentar la capacidad de reírse de uno mismo.

Hoy nace Verborrea Hemorrágica, el lugar donde el uso de la palabra sólo puede ser detenido por un torniquete. Que ustedes lo disfruten.

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